La Historia es fractal

Igual que podemos determinar y medir la línea de costa con distinta precisión, pero nunca podremos saber cuál es la línea de costa real, la Historia se puede conocer en rasgos generales, pero conocerla de verdad supondría conocer cada vez más cada detalle de la vida cotidiana de cada persona en un periodo de la Historia que se quiera estudiar. Incluso, cada momento de su vida, sus pensamientos, todo lo que ocurrió entre los individuos de la sociedad en ese tiempo. Es decir, que a medida que profundizamos en la Historia vemos que tiene “comportamiento fractal”. Al igual que la famosa paradoja de la medida de la costa de Inglaterra, podríamos preguntarnos, ¿Cómo era la sociedad de Inglaterra en el siglo XVI?. La respuesta, por supuesto, depende de quién la dé, es decir, de los conocimientos del que responda. Pero incluso los mayores especialistas en la Inglaterra del XVI no podrán decir que saben cómo era exactamente el país en esa época, por mucho que hayan leído todos los documentos que se conserven, todo lo escrito por los personajes de la época

Anuncios

Las molestias de los sentidos

Cada día uno puede sentir molestos alguno de los cinco sentidos: la vista, con las moras por la calle o el metro, el oído, con la música que sale de los auriculares de los y las imbéciles en el metro, el olfato, con el humo de los cigarros de los vecinos ahora que hay que tener las ventanas abiertas por el calor, el gusto, con la comida vegetariana mala, cuando se compran nuevas cosas para ir probando, el tacto, bueno ese de momento no.

Hay que decir que comida mala la hay vegetariana y no vegetariana, por ejemplo suele ocurrir con los platos preparados.

La relatividad del tiempo

Desde hace doscientos años, con la invasión napoleónica y la Guerra de la Independencia, lo que son los franceses para nosotros ha quedado marcado: ellos se creen superiores, nos hacen desprecio, y nosotros les devolvemos el desprecio. Doscientos años no cambian nada, por mucho que haya cambiado la tecnología y la sociedad.

En el caso de los moros, son 1300 años desde la entrada de los musulmanes, y el concepto ha quedado fijado y sin variar: los moros son enemigos, los opuestos, cultural y racialmente. Ellos son una cosa y nosotros otra. Más de un milenio con todo el cambio impresionante de tecnología y mundo en el que vivimos, no han variado un ápice el concepto cultural entre España y los moros.

Con la guerra civil, ochenta años después seguimos igual: por mucho que se quiera disfrazar, esconder o disimular, las dos Españas irreconciliables siguen donde estaban en el 36, o las tres Españas si se quiere.

 

 

Apuntes psicológicos-filosóficos

Hay cuatro versiones del mundo:

Yo puedo ver en la televisión aves en un paraje natural

Yo puedo imaginar que veo aves en el paraje natural

Yo puedo ver aves en el paraje natural

Yo puedo recordar cuando vi aves en el paraje natural

La primera parece claro que es la representación platónica: lo que veo no es la realidad, que es mucho más rica

La tercera es el aristotelismo: veo la realidad tal y como es, y efectivamente la experiencia es más enriquecedora que por televisión

La segunda y la cuarta son una mezcla de la primera y la tercera: no son la realidad, pero se acercan a ella. Si recuerdo cuando estuve en el paraje natural, me acerco más a la realidad de haber estado que si imagino que estoy en el paraje natural, sin haber estado.

Esto se puede aplicar a cualquier cosa: el amor, la riqueza, la sabiduría, la felicidad… Por ejemplo, puedo imaginar que soy un gigante, que es la segunda versión. Las historias de gigantes son la primera versión. El tema de los gigantes, tan recurrente en literatura y en la mitología, habrá sido estudiado sin duda por la psicología para darle una interpretación

Matar humanos

Jorge Manrique elogia a su padre en sus coplas:

E pues vos, claro varón,
tanta sangre derramastes
de paganos,
esperad el galardón
que en este mundo ganastes
por las manos;

Y Don Juan Manuel en el Libro de los exiemplos dice en el ejemplo tercero:

Et desque los christianos llegaron al puerto, mataron muchos de los (moros) que pudieron alcançar et fueron muy bien andantes, et fizieron dese camino mucho serviçio a Dios. Et todo este vien vino por aquel salto que fizo el rey Richalte de Inglaterra. Cuando el hermitaño esto oyó, plógol’ ende muncho et entendió quel’ fazía Dios muy grant merçed en querer que fuesse él compañero en Paraíso de omne que tal servicio fiziera a Dios, et tanto enxalçamiento en la fe cathólica.

 

Lo que deja claro que no se hace mal si se mata a los enemigos de la fe, al contrario, se hace gran bien. Entiéndase, los enemigos de la fe que sea, de la creencia, convicción, dogma o ideología que se tenga por verdadera.

 

Los chinos

La paraespecie china, o asiática en general, usa a los animales como si fueran piedras o plantas. Es verdad que los occidentales tenemos mucho de que avergonzarnos, pero lo de los chinos es alucinante. No hace falta ver películas de extraterrestres, están aquí. Por lo visto ahora quieren exterminar a los burros, además de tratarlos miserablemente para arrancarles la piel. No vería mal “un intercambio de opiniones” entre EEUU y China, que aliviara a la Tierra del peso de tanto indeseable