Cervanteando

Contarte ¡Oh Vitelo! quiero ahora
el cómo ha Natura sustentado
la espléndida floresta deleitosa
y tantas verdes hojas procreado.

Solemne al ciprés aquí contempla
mecido elegante de igual modo
con brisa suave o con feroz galerna
que nada hay que turbe su decoro

Sabido ha crecer de sutil modo
que al tronco grosor dando con finura
eleva al cielo y alza su figura
y muestra en todo gracia y galanura.

No hay madera que sobre ni le falta
sino que toda está dispuesta con fortuna
y así soporta el peso de sí misma
y ramas y los frutos y su altura.

Lecciones tales da de economía
que más ni menos gasta que lo justo
para su sostener y su alegría
o más diré la nuestra y nuestro gozo:
pues que de contemplar tanta hermosura
y tanta majestad y tan perfectas,
compuestas forma, talle y lozanía
el alma no se cansa ni la vista.

Ya ves cómo Natura siempre sabe
hacer de cada cosa su valía
mejor, y cada una con el resto
engarzan un tapiz en sintonía.

Solo una criatura se distancia
de la perfecta, bella y armoniosa
composición que teje la Natura
con sus hijos, sus frutos, y sus obras.
Y es esa criatura la que ahora
destruye cuanto toca, y todo alcanza
El bicho humano todo en insolencia
lo afea, daña y mata, y no repara
ni deja que algo quede sin mudanza

Pues que si de las selvas no saliera
ni naturales límites pasara
la vida cual los brutos transcurriera
en santa e inocente paz lograda.

Mas porque quiso la fortuna airada
que diera el hombre en malo y en soberbio,
dándose libertad sin miramiento
adquirió maldad y a la vez conocimiento.

No quiso el bicho humano resignarse
a las duras condiciones de su estado
al hambre, al sol, al frío, ni al cuidado
sino que pervirtiendo lo pasado
de tiempos millonarios heredado
en lucha con la Tierra y con sí mismo
azote de lo vivo se ha mudado.

Lo vivo, digo, y aún lo inerte
que nada que se vea se está a salvo
de ser o consumido o transformado.

No dejará de hacer lo que instintos
le empujen en el día y de ese modo
a hórrida carrera se ha lanzado
que a miedo que le moten de cobarde
secará los bosques, arderá los mares.

Ya ves Vitelo, amigo, dónde estamos:
volver atrás del todo es imposible
pasar hacia delante es ya dudoso
¿Qué hará, pues, el humano, que sea honroso?

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