La luz que nos arruina

Imaginemos un vaso de cristal, que mirado sin mucha atención parece limpio. Lo ponemos a trasluz y vemos que está asqueroso. Así pasa con la luz de la inteligencia, la sensibilidad y la cultura: nos hace ver un mundo asqueroso. La cuestión es si es mejor no ver el vaso tal y como es, y beber tranquilos, o verlo y perder las ganas de beber en él. Y beber es aquí vivir.

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