Sobre nidos de insectos y ciudades

En Mundo Científico nº 89 Marzo 1989, hay un artículo de Michael Hansell titulado Los nidos de los insectos sociales. Propone la hipótesis de que en himenópteros e isópteros la innovación tecnológica ha dado lugar a la complejidad en la organización social. La aparición de nuevos materiales de construcción: barro, cartón, papel, cera, seda, estaría detrás de las innovaciones sociales de esos insectos: diferenciación de castas, reparto de tareas, diferenciación de cámaras y espacios en el nido etc.

Es decir, que sin los materiales no sería posible la organización social, y por tanto evolutivamente ha sido el uso de los materiales lo que ha permitido y hasta forzado la aparición de sociedades en los insectos sociales, y no al revés, la aparición de comportamiento social el que ha dado lugar al uso de nuevos materiales.

Esto parece cierto para las abejas y avispas, que construyen nidos elaborados gracias a la cera y el papel, que son los materiales más sofisticados y que dejan atrás al barro. Así, las avispas y abejas que sólo usan barro tienen nidos más simples y en consecuencia también sociedades más simples que las que usan papel y cera respectivamente. Pero para el caso de las hormigas y las termitas no está tan claro. Hay hormigas que usan seda para tejer sus nidos en los árboles uniendo hojas, pero no son socialmente más complejas que las que hacen sus hormigueros bajo tierra. Las termitas por su parte crean nidos con una arquitectura compleja usando sólo barro. Aunque es evidente que sin ese material las termitas no podrían formar colonias tan grandes, las hormigas no lo emplean pero forman colonias igual de complejas que las de los termiteros, incluso cultivadoras de hongos. En cuanto a por qué las abejas y avispas que usan barro no forman nidos tan complejos como los de las termitas, pienso que la diferencia está en que los de las termitas son terrestres, mientras que los de las abejas y avispas son aéreos y por tanto tienen el límite de la sustentación.

En todo caso, hay que admitir que sean los materiales o sea la capacidad cavadora, la complejidad de la arquitectura del nido determina la complejidad de la organización social. Pues bien: puede que lo mismo se pueda aplicar a los humanos. La innovación en los materiales dio lugar a la aparición de la sociedad humana y su mayor complejidad. El primer material que permitió ese paso fue la piedra. Se pasó de la vida en aldeas a la vida en ciudades, y apareció la división del trabajo. Modernamente el acero y los nuevos materiales de construcción han creado las ciudades con su enorme complejidad de relaciones humanas, de puestos de trabajo, de relaciones económicas etc. Si incluímos las vías de transporte como una extensión del “nido humano”, de la ciudad, entonces también vemos que el uso de nuevos materiales, como el asfalto, ha permitido un incremento en la complejidad social. Podríamos decir que en el estado de salvajismo y barbarie no había propiamente sociedad, no existía lo que llamamos la sociedad.

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