La culpa, Bruto, no está en las estrellas, sino en nosotros …

Bruto y Casio

J

Julio César, de Mankiewicz, no es propiamente una película, más bien una representación teatral filmada.

En las películas de romanos, (en realidad las películas sobre la Antigüedad), el drama de Shakespeare Julio César es el modelo, y las películas son las copias hechas por un aficionado, como un pintor mediocre que copia una obra maestra. La voz ahuecada, los discursos de los senadores, las situaciones tensas, todo ello comparado con Shakespeare tiene un tono de bazar de todoacien, con buenos y malos, unos intachables y los otros perversos, para que el público inculto lo entienda, sin la grandeza de la descripción imparcial de Shakespeare.

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