El lugar de la lucha por la existencia en la evolución

Se dice la selección natural para referirse a la evolución, pero no se dice la lucha por la existencia, que es lo mismo. Porque lucha por la existencia queda muy dramático, y selección natural queda neutro, científico, como gravitación universal, enlace covalente o tectónica de placas. Pero lo cierto es que la historia de la vida es dramática, a base de sufrimientos, luchas, desgracias … al menos si nos referimos a los animales, capaces de sentir, de padecer, capaces de sufrir, literalmente, en sus carnes y en sus mentes, la lucha por la existencia/selección natural. (No hablaremos de sufrimiento en las plantas, aunque el mecanismo es el mismo). El término Struggle for Life es del propio Darwin.

Así como los creyentes niegan la evolución, porque no pueden admitir que lo que dice la Biblia no sea verdad, o bien admiten la evolución pero niegan que no haya habido intervención divina en ella, otros en cambio niegan la lucha por la existencia, porque no pueden admitir que la competencia, el individualismo o la guerra sean la explicación de la existencia del hombre. Pero basta leer a Apiano, Tito Livio y Tácito para entender qué es el ser humano, biológicamente hablando.

Los humanos tenemos inteligencia porque durante millones de años ha habido constantemente lucha por la existencia, no es un regalo del cielo. Si el homo sapiens es tan inteligente es porque ha extinguido a sus antecesores menos inteligentes. El hombre actual es producto de una serie continua de extinciones de homínidos: partiendo del australopiteco, vemos que el homo habilis extingue al australipiteco, el homo erectus extingue al habilis, el homo heidelbergensis extingue al erectus, y el homo sapiens extingue al heidelbergensis y al neandertal. Sólos se salvaron de la extinción las especies más primitivas, que no competían por el mismo nicho con los antepasados del hombre: chimpancés, gorilas y orangutanes.

Pero eran extinciones necesarias: los antepasados de cada especie eran demasiado brutos, demasiado primitivos, demasiado lerdos, demasiado limitados. Desde el punto de vista de la especie sucesora, la especie anterior no era lo bastante inteligente. Pensemos en lo difícil que sería convivir con chimpancés y gorilas sueltos en una ciudad. Cabe pensar que una nueva especie extinga al homo sapiens.

También podemos preguntarnos si hubo extinción o transición. Si la especie de australopiteco fue cambiando gradualmente, como propone la teoría darwinista original, en toda la población al mismo tiempo, entonces no hubo extinción sino transición. Pero si una población local de australopiteco dio lugar a la nueva especie homo habilis y ésta fue expandiéndose por todo el territorio de los australopitecos, entonces sí hubo extinción. Lo mismo para las siguientes especies.

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