Los americanos

En Estados Unidos el fútbol se considera deporte de chicas, mientras que el rugby americano es para ellos el verdadero “deporte de hombres”. En el resto del mundo el fútbol es el deporte rey. Es decir, que todo depende de lo que se tenga en la cabeza. El bicho humano puede tirar por un camino o por otro

Los milagros

Uno cree que los milagros son algo extraordinario, hasta que se da cuenta de que van unidos al cristianismo como la lluvia al agua. En una página me encuentro con uno que decía ser monje o sacerdote ortodoxo, que a su vez es criticado como falso ortodoxo por el autor de la página, el cual ortodoxo (lo sea o no, eso me da igual), según cuenta en su relato hizo milagros como el que más, quiero decir, como el mejor de los santos milagreros del santoral católico, o como el mejor de los milagreros protestantes, o evangélicos, o como quieran llamarse. Recuerdo un testimonio en una televisión local, en un lugar de la Mancha etc, de un hombre que fue sanado de la vista por un curandero que tenía un programa en esa televisión. Este curandero era además un exaltado cristiano, una especie de protestante sin llamarse así el mismo. El hombre que fue sanado contaba cómo notó que el velo de los ojos se le iba desvaneciendo y recobró la vista, y esto mientras el curandero le decía “en el nombre de Jesús, o de Cristo, te ordeno que tal y cual”. Y curiosamente el milagro ocurrió en un lugar que yo conozco por haber vivido cerca, un sitio bastante prosaico, un restaurante de carretera que durante algún tiempo fue casa de alterne.

Mitología comparada

Es curioso cómo el ser humano se entusiasma por cosas tan diversas. Tenemos el personaje de Hércules, con su maza, que para los griegos y romanos era real, y muy importante, y por otro lado a Cristo, haciendo milagros, cuya importancia no hace falta ni destacar. Dos personajes tan distintos, y sin embargo igual de admirados. Aunque en realidad los dos tenían una cosa en común: que ayudaban a los demás desinteresadamente.

Cómo se pasa la vida…

En literatura, en filosofía, en humanidades eso tiene un nombre: cuando el que habla de un tema es consciente de estar participando de aquello de lo que habla, de estar viviendo eso mismo que comenta. Los tertulianos eran conscientes de estar viviendo el final de una época, del franquismo. Y no hay más que ver el formato televisivo, esas formas y maneras que los que aún las conocimos ahora damos por totalmente desaparecidas, erradicadas de la televisión. Como el fumar, por cierto.
Añadiendo nuestro propio apunte a los de los tertulianos, se diría que esa sensación de crepúsculo es permanente en lo que en historia se conoce como época moderna y contemporánea. Los cambios tecnológicos y sociales hacen que cada hombre muera en un mundo que no tiene nada que ver con el que conoció de niño. La sensación de “tiempo pasado”, de mundo desaparecido para siempre, de la que habla Jorge Manrique.

Las evidencias

Wegener resaltó la coincidencia entre los perfiles de África y Sudamérica, pero le dijeron que era pura casualidad.

Darwin reconoció el parecido entre el ser humano y los primates, pero le dijeron que eso no indicaba nada.

Algún filósofo griego llamó la atención sobre la formas naturales de los fósiles, pero se dijo que eran caprichos de la naturaleza.

Hay muchas cosas que estamos viendo cotidianamente, que están ante nuestros ojos, que nos están diciendo “esto es así”, pero que no son admitidas por razones… que también son evidentes

 

La quema de brujas

Leyendo algo sobre la quema de brujas en Europa:

https://books.google.es/books?id=CDQ_jUZB92AC&pg=PA147&lpg=PA147&dq=protestantismo+brujas&source=bl&ots=5_XUs39EDq&sig=HFWIYw2m47R9D5Yz_RUHVnTFhEE&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjJpayqs4PQAhXFwBQKHXw2DKMQ6AEIQjAF#v=onepage&q=protestantismo%20brujas&f=false

se me ocurren las siguientes reflexiones:

Resulta claro que si se cree en el demonio, se abre la puerta a la histeria colectiva, a la creencia en íncubos y demás tonterías, y a la caza de brujas. Eso incluye, claro está, a los negacionistas del demonio y de los íncubos, pues quien niega su existencia no puede ser sino porque está a su servicio.

Una vez iniciado, el proceso, la manía como dice el autor, no puede más que aumentar, pues nadie se atreve a mostrarse moderado por miedo a ser víctima. Es el fenómeno del rey desnudo: aunque se vea que eso es una estupidez, un error etc, nadie quiere decirlo.

La superstición es algo propio de las aldeas, y mucho más escaso y débil en las ciudades. La razón sería el contacto directo con el campo, con los ciclos del día y la noche, con los animales, además de la falta de formación. Pero eso nos lleva a otra reflexión: como dice el autor, los demonólogos eran hombres cultos, con sólida formación académica, lo que parece contradecir la asociación entre superstición e incultura. Pienso que lo que ocurría es que los religiosos y gobernantes seguían a los aldeanos, y no estos a aquellos. Es un punto discutible, desde luego, ya que otras veces han sido los gobernantes los que han impuesto sus creencias a los súbditos. Pero creo que en este caso eran los propios aldeanos los que mantenían lo que el autor llaman el folklore de la superstición. Pero además a eso hay que añadir que la ciencia de entonces, siglo XVII, apenas estaba naciendo, o mejor dicho, la ciencia moderna, o simplemente ciencia, estaba naciendo en ese siglo, es decir, no existía tal y como la conocemos ahora, con su explicación racional y materialista de los fenómenos.

Estaban tan indefensos ante la superstición y como ante la peste. No tenían conocimientos para enfrentarse a la superstición como no los tenían para enfrentarse a la peste. La superstición mataba gente, como la peste.

Parece que la caza de brujas es un fenómeno centroeuropeo. No parece que se diera en Italia, por ejemplo, y como dice el libro no se dio casi en Inglaterra, pero sí en Escocia. Parece entonces asociado al protestantismo, y en ese sentido es distinto de la quema de herejes que practicó la iglesia católica, aunque esta practicara desde antes la quema de brujas y la siguiera practicando tras la aparición del protestantismo. La asociación entre protestantismo y quema de brujas es tan fuerte como la de catolicismo y quema de herejes. Tal vez, no teniendo los protestantes herejes a quienes quemar, buscaban brujas. Y siendo como decimos un fenómeno centroeuropeo, puede asociarse tanto el protestantismo como la quema de brujas a esa misma mentalidad, la centroeuropea, es decir, la alemana.

Siendo el mundo politeísta greco-romano tan supersticioso, tan lleno de mitos, sin embargo no parece que se diera esa conducta tan primitiva, tan bárbara, que vino con el cristianismo y la demonología. Todo el avance que supuso la implantación del monoteísmo en Europa se pierde con la invención de esa caterva de seres fantásticos dentro del cristianismo. Es hasta dudoso que el cristianismo haya servido para dejar atrás el politeísmo y hacer avanzar a Europa hasta la ciencia moderna: puede imaginarse perfectamente que Europa hubiera abandonado antes o después el politeísmo y que, en paralelo a esto o inmediatamente después, hubiera alcanzado la ciencia moderna. Que hubiera surgido un Newton etc. Sobre si en la Antigüedad eran o no tan bárbaros, hay que decir que en el anfiteatro romano se quemaban vivos a los criminales, en este caso como parte del espectáculo (la quema de brujas desde luego debió ser una forma de espectáculo público, pero no tenía esa función tan descaradamente como en Roma). En Grecia en cambio creo que no hubo nunca nada parecido.