Lo engañoso

Hay cosas, que parecen completar por así decirlo nuestra vida, pero en realidad sólo tapan carencias de lo verdaderamente importante.

El hogar, el ser hogareños, tener un sitio confortable donde vivir, más aún en el invierno, como el pobre ratón del poema de Robert Burns. Ese espacio donde pasar horas y horas, gozando de la tranquilidad, el calor, el entorno propio. O leer, los libros,  que nos hacen ver mundos, conocer personajes y épocas, ideas, explicaciones. ¡Qué decir entonces de la lectura en invierno en el calor del hogar …!

Y sin embargo vivir metido en el hogar y leyendo no es vivir, es engañoso, aunque es un engaño placentero

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De leones y hombres

Vemos un león, con su espléndida planta, la fuerza, la valentía, símbolo de majestad y poder. Ahora vemos al cazador, que por algún instinto ancestral desea matarlo, se recrea en darle muerte, en acabar con tanta belleza y nobleza, y lo hace con un simple disparo, apretando el gatillo a cien metros del animal, sin exponerse a ningún peligro. El placer de matar en estado puro. Un león, un elefante, un búfalo, una jirafa, lo que sea: si es noble, y fuerte, y elegante, porque lo es, y si es un mísero ratón, porque no merece ni vivir. Ese es el instinto psicópata de matar.

Supongamos ahora que vemos al cazador, un típico votante de derechas con dinero, atildado, elegante, educado (esto en público, en privado muchos son tan macarras como el peor), educado decíamos, arreglado, con colonia de las caras. Supongamos que igual que él mata al león por placer y a distancia, podamos  matarlo de la misma manera, con un método sofisticado, pues tan sofisticada como es el arma del cazador humano respecto a las garras y los colmillos del león, podemos inventar un método de matar mucho más sofisticado que el arma de fuego. Buscamos el placer de ver derribada e inerte una criatura tan sublime, tan excelente como es el cazador, por el mismo instinto que lleva al cazador a matar al león.

Lo mismo vale para el matador de toros, que sería un chuloputas, no podría ser más que eso si no se hubiera dedicado a la noble profesión de atravesar toros con una espada.

Podemos imaginar como cae el cazador o el torero y ahí se queda, inerte, quieto, silencioso, y recrearnos en el placer de darles muerte

 

Religiones alternativas

En las televisiones locales aparecen diversas sectas cristianas, y digamos sectas en sentido genérico no necesariamente peyorativo. Por supuesto también están los echadores de cartas, que sin ser religión entran en lo mágico inmaterial por así decirlo.

Y en esas televisiones también aparecen programas de medicina natural y de la llamada medicina oriental, y anuncios de productos alternativos para la salud.

Vemos que igual que las medicinas alternativas buscan dar la salud porque la medicina convencional no lo consigue, las religiones alternativas buscan dar la felicidad porque la religión convencional católica no lo consigue, es decir, cuando la religión oficial no consigue dar la paz, la felicidad, el bienestar espiritual, se recurre a religiones alternativas.

 

La ciencia

No podía morirme sin conocer la gráfica de MASA POR NUCLEÓN frente a NÚMERO DE NUCLEONES, la energía nuclear por fin explicada de verdad. Pero ¿cuánto, cuánto queda ahí fuera que aún no conozco de tantas cosas?

El español medio y el madrileño medio

El español medio llama gilipollas a todo el mundo porque sí. Es más listo que nadie, y tiene tres prioridades: en primer lugar él mismo, después él mismo y a continuación él mismo.

El madrileño medio se sorbe los mocos en el metro o el bus con la misma normalidad que si se los sonara, y camina por la calle con aires de suficiencia de matón de esquina